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5 de marzo de 2019

Exposición y Bendición del Santísimo Sacramento en Parroquias con Comunidad General


Eucharistic Adoration: Contemporary Liturgy

 

Recuerdo de chico cuando acostumbrábamos ir los viernes primeros a Misa con la familia (bueno, íbamos todos los viernes) y después, la Misa concluía con la Exposición y Bendición del Santísimo como parte de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Era por medio de estas experiencias de oración comunitaria que aprendí a apreciar la contemplación en silencio ante el Santísimo Sacramento, después de haber celebrado la Liturgia Eucarística con la comunidad. Los que se reunían eran mayormente adultos, pero había una que otra familia que también llevaba a sus hijos como la nuestra.

En ese entonces se consideraba a la “Adoración” del Santísimo como una devoción, pero ahora está claro que es una liturgia de la Iglesia con orden de ritos y se nos recuerda que “al venerar a Cristo presente en el Sacramento, que la presencia proviene del Sacrificio y tiende a la comunión sacramental y espiritual”. (Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa, #80)

La Exposición

Tal como en muchas de las celebraciones litúrgicas que conocemos, el canto inicial es importante para asistirnos a recibir a Cristo Sacramentado. Cantos conocidos de antaño, como lo son “Alabado Sea el Santísimo” (FyC #521), “Con Devoto Anhelo/Adoro Te Devote” (FyC #522), “Altísimo Señor” (FyC #526) o “Oh Víctima de Salvación/O Salutaris Hostia” (FyC #527) serían apropiados. Pero también arreglos del Salmo 99 podrían funcionar. El canto acompaña la procesión de los ministros al colocar el Sacramento en su custodia sobre el altar mientras se inciensa.

La Adoración

Durante el tiempo de exposición se incluyen oraciones, como son las preces, cantos y lecturas que dirijan a los reunidos a contemplar la prescencia de Cristo Sacramentado. Y por supuesto, un tiempo prologado en silencio contemplativo y en adoración sería lo más apropiado. Se puede iniciar este periodo con una oración [colecta] tomada del ritual o quizás de alguna de las oraciones del Misal Romano de las Misas para la Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor o de la Misa Votiva para la Eucaristía. Este tiempo de adoración también puede tomar la forma de una Liturgia de la Palabra con una lectura del Antiguo Testamento o una epístola con su debido silencio ritual para reflexionar sobre lo que hemos escuchado. Se puede cantar un salmo responsorial (puede ser uno de los salmos eucarísticos como el Salmo 22, 33 ó 116) y después la Aclamación al Evangelio seguido por la lectura del Evangelio. Tomen en cuenta las lecturas que se utilizan durante la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, pero seguramente, hay muchos Evangelios con temas eucarísticos que se pueden utilizar. Además de que, si el tiempo lo permite, el sacerdote o diácono que preside puede dar una breve homilía, después de la cual se guarda un silencio.

Las preces u oración universal siguen como es costumbre y/o pueden cantarse otros cantos eucarísticos con silencio contemplativo depués de cada canto para permitir la adoración personal. Tiene sentido cantar una letanía eucarística como uno de estos cantos. Se pueden encontrar varias opciones por medio de una búsqueda por internet. Éstas facilmente se pueden adaptar a la melodía conocida de la letanía de los santos tomada del Misal Romano.

La Bendición

Ya terminado el tiempo de adoración, el sacerdote o diácono se arrodilla ante el altar y se canta un himno eucarístico. Muchos conocemos el “Tantum ergo” que sería apropiado, pero también cantos como “Bendito, Bendito” y “Cantemos al Amor de los Amores” son buenas opciones. Mientras se canta, se inciensa al Santísimo Sacramento. Terminado el canto, el ministro se pone de pie y dice la oración final tomada del ritual. Después de la oración, el ministro hace la bendición trazando la señal de la cruz con la custodia sobre todos los presentes.

La Reserva

Concluida la bendición, el ministro reserva el Sacramento, y después, en caso de considerarlo oportuno, se recita la Divina Alabanza (Aclamación del Desagravio) con todos los presentes. Terminando, todos se retiran.

 

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Tom Booth

Pedro Rubalcava es un compositor bilingüe reconocido a nivel nacional. Además de ser compositor con experiencia en varios estilos musicales, se especializa en trabajar con comunidades bilingües como orador en los eventos diocesanos y como director de talleres de música.