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23 de febrero de 2018

Kyrie Eleison: Señor, Ten Piedad


Kyrie Eleison: Senor, Ten Piedad

 

Una de las oraciones más antiguas y que más se usan en la Iglesia, el Kyrie eleison (Señor, ten piedad) puede ser una oración que confunde, entonces es bueno tener un momento de reflexión, incluso antes de pensar en cómo se usa durante la Misa. Lo primero que notamos es que, aunque encontremos esta expresión en los diccionarios de latín de la Iglesia, no es latín, sino griego. Y lo más extraño es que no hay ninguna razón práctica para que eso ocurra. Pues en latín existe el Domine miserere, expresión que traduce perfectamente las palabras Kyrie eleison… algo raro pasó.

Además de eso, existe la creencia popular de que se trata de una oración de penitencia que pide a Dios librarnos del castigo merecido; es decir, pidiendo misericordia en el sentido de que seamos perdonados de nuestros pecados, aunque no lo merezcamos. Si nos remontamos a los inicios del uso que los cristianos hicieron de esta oración, encontramos cristianos como la peregrina Egeria, en Tierra Santa, durante la celebración de la Pascua, hacia finales del siglo IV, donde ella se sorprendió al ver que al final de la oración de la noche (vísperas), los diáconos leían listas de peticiones y nombres de personas por quienes se oraba y, después de cada una, el coro de niños clamaba Kyrie eleison. Esto nos da la pauta de que esta oración tiene que ver más con la misericordia de Dios que con nuestra naturaleza pecadora.

Dios nos concedió el poder

Y ese es el meollo del asunto. En realidad, el Kyrie es la forma por la cual Dios nos dio el poder para pedir por nuestras necesidades. 

Esta forma de usar el Kyrie sobrevive en la Iglesia Latina, por ejemplo, en la Letanía de los Santos. Todas las buenas letanías comienzan con la estructura de triple aclamación: Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor, ten piedad. Es claro que, al invocar la presencia de Dios y los santos, no es para reflejar nuestra naturaleza pecadora, sino para pedir su auxilio en aquello que vayamos a hacer, sean bautizos, ordenaciones u otras ocasiones de la vida cristiana. Y, si vemos hacia el otro lado de la letanía, donde están las intercesiones, vemos lo que el liturgista jesuita Joseph Jungmann pensó que era la mejor traducción del Kyrie: Te rogamus, audi nos, lo que en la típica brusquedad romana significa: “Escúchanos, te rogamos”. Sin decir, “Por favor” o “gracias”.

Entonces, la expresión “Señor, ten piedad” parece haber comenzado como una manera fácil de pedir la bendición de Dios. Y, en mi forma de ver, el uso común y significado especial son la base por la que se mantuvo en griego, incluso cuando la liturgia cambió al latín como lengua, y ahora a muchas otras lenguas. Es también por eso que la expresión se mantiene en griego en el Misal Romano que tenemos actualmente, y en los misales e himnarios publicados por OCP.

Expresión de alegría

Los cristianos, especialmente los católicos, quizá no piensen mucho en esto, pero es muy importante. La noción de que podemos invocar la bendición de Dios, de que podemos interceder ante Dios y podemos esperar resultados es una gran afirmación de fe. Y es posible que el favor de Dios, la misericordia de Dios, llegara con frecuencia aun antes de haberlo pedido. Y entonces, escucháramos el clamor de la gente: “¡Señor, ten piedad!” en toda clase de situaciones. ¿Cómo responden algunos cristianos—de lengua inglesa— en casos como los siguientes?

  • Cuando ganan $20.00 en la lotería — ¡Señor, ten piedad!
  • Cuando reciben un ascenso en el trabajo — ¡Señor, ten piedad!
  • Cuando reciben una buena nota en la tarea escolar — ¡Señor, ten piedad!
  • Cuando se libran de un accidente cuando otra persona se cruza la luz roja — ¡Señor, ten piedad!
 

Es una expresión de alegría por la bendición recibida. Es como si dijéramos, “es demasiado bueno para ser verdad”. Cada uno de nosotros podría crear una letanía de acción de gracias por las bendiciones recibidas durante una sola semana, a veces durante un solo día. Prueba hacerlo tú mismo. En tu mente repite: Kyrie eleison, cada vez que Dios te envía una bendición, sea grande o pequeña. En la ciudad donde crecí había una fuerte presencia ucraniana, y yo conocía la versión ucraniana de esta oración (Hospody, pomyluj), que se escuchaba en frecuencia en la liturgia, pero también en el mundo. Muchos latinos dicen: “¡Bendito sea Dios!” cada vez que reciben una bendición.

Don de la Misericordia de Dios

En este contexto, Kyrie eleison (Señor, ten piedad) todavía puede tener un aspecto penitencial. Estamos dando gracias a Dios por su misericordia, no estamos tratando de comprarla. Es como si pensáramos que la generosidad de Dios es difícil de creer. Necesitamos convencernos de que Dios quiere perdonarnos. Nosotros somos lentos para creer en ese maravilloso don de la misericordia de Dios. En la liturgia mozárabe, la liturgia católica celebrada en gran parte de España, había una forma de Absolución General, durante la liturgia, la gente recitaba Kyrie eleison 300 veces. Claro que Dios no necesita que le pidamos más de una vez, pero quizá, somos nosotros los que necesitamos convencernos y por eso necesitamos repetirlo y oírlo una y otra vez.

Durante la Misa observamos el aspecto penitencial del Kyrie eleison. El gran téologo y liturgista Amalario de Metz (s. VIII) sugirió agregar invocaciones al Kyrie para la Eucaristía. Su versión iba más o menos así: “Kyrie eleison, Domine Pater miserere (Kyrie eleison, Señor Padre, ten piedad); Christe eleison, miserere qui nos redemisti sanguine tuo (Christe eleison, tú que por tu sangre nos redimiste, ten piedad; Kyrie eleison, Domine Spiritus Sancte, miserere (Kyrie eleison, Señor, Espíritu Santo, ten piedad)” [Traducción del editor].

Historia del Kyrie en la Misa

Sabemos que, alrededor del siglo VI, el Kyrie ya estaba en la Misa, pero su contenido y posición en la liturgia cambiaba. El Papa Gregorio Magno pidió hacer una procesión penitencial al inicio de la Misa para combatir infestaciones de enfermedades. Pero las reglas iban y venían. De todas formas, ya para el Concilio de Trento, la letanía comenzaba con la triple invocación Kyrie, Christe, Kyrie y formaba parte de la liturgia romana. 

Esta tendencia cristiana por tener cosas en grupos de tres causó un problema. Inicialmente, el Kyrie se cantaba 3 veces, y un segundo coro lo repedía tres veces, pero más tarde, hasta el Vaticano II, había un total de 9 invocaciones; y entonces la respuesta al segundo Kyrie eleison era Christe eleison, y no había respuesta al último Kyrie. Todo eso llevó a grandes confusiones.

Con las reformas del Vaticano II, se recuperó el grupo de 3 invocations y 3 respuestas, tal como el inicio de la letanía, y como es parte del Acto Penitencial, es importante recordar que celebra la abundante misericordia divina. Hay quienes se preguntan cómo fue que del Kyrie eleison pasamos al Gloria in excelsis Deo. Pero, cuando lleguen al final de este breve artículo, quizás estemos de acuerdo en que eso tiene sentido. Dar gracias a Dios por su abundante misericordia, naturalmente conduce al deseo de dar Gloria a Dios.

Glenn CJ Byer
Glenn CJ Byer

Glenn CJ Byer es autor de artículos y libros con temas litúrgicos y sobre el significado de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, preparación del Matrimonio, la renovación de iglesias y la unción de los enfermos. Es conferencista sobre el papel que desempeñan los ministros laicos en la Misa.

Esta serie de entradas de blog pretende ofrecer una mirada más profunda a varias de las partes que se suelen cantar durante la Misa, así como su origen, historia, uso actual, etc. Descubra más de esta serie: 

 

Para una lista completa de los arreglos musicales para la Misa en español y bilingües que ofrece OCP, lo invitamos a ver nuestra página arreglos para la Misa AQUÍ.