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16 de octubre de 2018

Aclamación Antes del Evangelio para Cuaresma


The Gospel Acclamation – Lenten Gospel Acclamation

 

¿Qué es la Aclamación antes del Evangelio para Cuaresma?

Durante la Cuaresma, la Aclamación que precede a la lectura del Evangelio es diferente. Se elige entre 8 estribillos y va seguida de un versículo. Todos los estribillos expresan un modo de alabar a Jesús; normalmente, los versículos provienen de las Escrituras y, con frecuencia, se toman del Salterio. Esta aclamación cuaresmal y su respectivo versículo reemplazan al Aleluya y los versículos correspondientes que se cantan el resto del año, durante este momento litúrgico.

Opciones para la Aclamación Cuaresmal

A continuación, sigue una lista de las ocho opciones para la Aclamación que precede al Evangelio, durante la Cuaresma. Éstas no se encuentran en el Misal Romano, tercera edición, sino en el Leccionario. Los versículos para las Aclamaciones de Cuaresma se encuentran en el Leccionario Dominical y Festivo y en el Leccionario Ferial (publicado en los Estados Unidos). Si buscan las 8 opciones para la Aclamación antes del Evangelio para Cuaresma, las encontrarán en el Leccionario Ferial antes mencionado.

  • Gloria y alabanza a ti, oh Cristo.
  • Gloria a ti, oh Cristo, sabiduría de Dios Padre.
  • Gloria a ti, oh Cristo, Verbo de Dios.
  • Gloria a Ti, Señor, Hijo de Dios vivo.
  • Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.
  • Alabanza a ti, of Cristo, rey de eterna gloria.
  • Grandes y maravillosas son tus obras, Señor.
  • Salud y gloria y poder al Señor Jesucristo.

¿Por qué se cambia el versículo que precede al Evangelio?

Todos sabemos que los cristianos no cantan el Aleluya durante la Cuaresma. Todos sabemos que es una costumbre universal que se remonta a la Iglesia primitiva. Y todos sabemos que eso se debe a que se supone que la Cuaresma es un tiempo de tristeza. Eso podría explicar fácilmente por qué, en lugar del Aleluya, aclamamos con el “Versículo antes del Evangelio”.

Lo anterior tiene sentido, y es la experiencia que muchos de nosotros vivimos. Excepto que todo eso es incorrecto. No es una costumbre universal, ni es tan antigua y, ciertamente, no es para sentir tristeza. De modo que, si hemos de entender el “Versículo antes del Evangelio”, tenemos que hacer a un lado la costumbre y ver cómo entró en la liturgia la Aclamación antes del Evangelio para Cuaresma.

Los Cristianos de Occidente y las Iglesias Ortodoxas de Oriente

En primer lugar, la costumbre de no cantar el Aleluya durante la Cuaresma es una costumbre de la Iglesia Occidental. En las Iglesias Ortodoxas de Oriente, no solamente se canta el Aleluya, sino que, hasta la fecha, se canta más a menudo durante la Cuaresma, puesto que hay más oraciones y más oportunidades para cantar. Incluso en la Iglesia Romana de Occidente, el Aleluya se cantaba durante los primeros 600 años. San Agustín escribe sobre el canto del Aleluya durante toda la Cuaresma. Lo que sucedió fue que, poco a poco, y bajo la influencia de fuentes no Romanas, la omisión del Aleluya se hizo ley.

¿Cómo encontrar el gozo entre el Miércoles de Ceniza y la Vigilia Pascual? 

Finalmente, y esto es cierto tanto en las tradiciones de Oriente y Occidente, el ayuno cuaresmal no significa tristeza. He aquí la clave para entender por qué debemos saberlo. En la tradición Oriental, la Cuaresma es más larga, y el ayuno es progresivamente más severo, pero es un ayuno de serena confianza. Es claro que somos conscientes de nuestra naturaleza pecadora y sabemos que la Cuaresma nos puede ayudar a cambiar nuestras vidas, pero nuestro ayuno es gozoso, alegre, pues no todo se ha perdido. Dios nos llama al arrepentimiento, y nuestra penitencia es la penitencia de los salvados. Cristo es victorioso, incluso en la Cuaresma; entonces, estamos salvados. ¿Cómo podemos estar tristes? Incluso en la liturgia católica romana, la primera lectura del Miércoles de Ceniza (del profeta Joel) nos da esperanza: “Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo”. Dios nos cuida, incluso durante la Cuaresma.

En Occidente, especialmente desde la restauración de los ritos para el bautismo de adultos en la Vigilia Pascual, y la inclusión de las promesas bautismales, durante la misma celebración, hay todavía otra razón por la cual, la Cuaresma, en su mayor parte, no significa tristeza. Claro que nos inunda la pesadumbre por nuestros pecados, pero sabemos cómo sigue la historia. El Prefacio I de Cuaresma nos lo dice: “…concedes bondadosamente a tus fieles anhelar gozosos, año tras año, con el alma purificada, las solemnidades de la Pascua…”, lo cual significa que aun en Cuaresma estamos gozosos porque nos renovamos en el perdón de Dios, mientras nos preparamos para conmemorar la Resurrección.

¿Por qué no cantamos el Aleluya durante la Cuaresma?

Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué omitimos el Aleluya durante la Cuaresma? Aunque la práctica se remonta a la piedad popular del siglo VI, aproximadamente, la omisión del Aleluya durante el período cuaresmal se hizo ley, gracias al Papa Alejandro II (1061–1073). Esto suscitó celebraciones un tanto creativas para hacer el Aleluya a un lado, incluso ceremonias funerales. El teólogo francés Fernando Cabrol (1955–1937) cita una antífona para el Primer Domingo de Cuaresma, tomada de la liturgia Ambrosiana, la cual fue celebrada en Milán y sus latitudes. Esta antífona nos puede ayudar a entender por qué el Aleluya se retira de la Cuaresma:

Aleluya. Cierra y sella tus palabras, aleluya,
y descanse en vuestros interiores, aleluya,

hasta el tiempo constituido y con gran gozo diréis aquel día, cuando llegue,

aleluya, aleluya, aleluya.

Me parece buena idea tener a la mano esta gran oración, para usarla con el coro y los músicos (en el cuarto del coro), el último domingo antes de que comience la Cuaresma. Lo importante es que el Aleluya no muere; al contrario, se guarda en los corazones, para que estalle poderosa y gozosamente en la Pascua. Recuerdo un Domingo de Resurrección en Roma, cuando el Aleluya se cantó en Santa María la Mayor, creo que estaban dos coros, cada uno cantando a cuatro voces el Aleluya Pascual. Fue un momento memorable y poderoso. También es así en el Ceremonial de Obispos, y he visto al Papa usar esta forma, en la cual el diácono se acerca al Obispo antes de la Aclamación que precede al Evangelio, y le dice al obispo, “Reverendísimo Padre, te traigo un mensaje de gran gozo, el mensaje del Aleluya”. Y entonces, la aclamación guardada durante la Cuaresma está lista para salir de nuevo, inundándolo todo con inmenso gozo pascual.

Conclusión

Puesto que nuestras aleluyas se guardan, es necesario buscar otro modo de aclamar al Evangelio, las palabras de Jesús. El actual Leccionario se refiere a este momento como el “Versículo antes del Evangelio”, pero en el Misal que salió después del Concilio de Trento, se llamó tractus, en español, tracto. El texto venía normalmente de los salmos, pero no se utilizaba diariamente, pues el Misal Tridentino no tiene un tracto para los martes, jueves y la mayoría de los sábados de Cuaresma. Joseph Jungmann, cita el trabajo de Peter Wagner (1865–1931), y cree que los tractos eran salmos del gradual, sin estribillos.

Actualmente, podemos encontrar los textos de los versículos que preceden al Evangelio en el Leccionario Ferial, con los 8 estribillos cuaresmales y 17 versículos para las celebraciones de la semana. Los músicos pastorales deben tomar en cuenta las mismas metas citadas en Aclamación antes del Evangelio: Aleluya. (Nota: El Leccionario de México, está organizado de manera diferente: el volumen I es dominical y ferial. (Vean la sección “Textos Comunes para Cantos Interleccionales”).

En definitiva, en nuestras celebraciones, debemos mantener vivas la esperanza y la penitencia, y recordemos que no importa cuál sea la época del año, Cristo está vivo y, por medio de su Palabra salvadora, nos llama a seguirlo. Y, siempre, esa es una buena razón para decir, ¡Aleluya!

Glenn CJ Byer
Glenn CJ Byer

Glenn CJ Byer es autor de artículos y libros con temas litúrgicos y sobre el significado de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, preparación del Matrimonio, la renovación de iglesias y la unción de los enfermos. Es conferencista sobre el papel que desempeñan los ministros laicos en la Misa.

Esta serie de entradas de blog pretende ofrecer una mirada más profunda a varias de las partes que se suelen cantar durante la Misa, así como su origen, historia, uso actual, etc. Descubra más de esta serie: 

 

Para una lista completa de los arreglos musicales para la Misa en español y bilingües que ofrece OCP, lo invitamos a ver nuestra página arreglos para la Misa AQUÍ.