Aviso de Mantenimiento: Debido a un mantenimiento programado, ocp.org no estará disponible el 28 de mayo de 6:00pm PDT (Tiempo del Pacífico) a 8:00pm. Le pedimos una disculpa por cualquier inconveniente que esto pudiera ocasionarle.

Blog

alternate language
9 de marzo de 2019

Doxología Final y Amén


The Doxology & Amen: The Great Amen

 

Según veo la historia cristiana, me parece que los hijos de Dios han invertido mucho tiempo compitiendo unos con otros para ver quién adora a Dios de la mejor manera. Pero esto se nota, incluso, desde antes de que existiera el culto cristiano. Cuando examinamos los salmos, el sacerdote jesuita Félix Just, SJ, conocido autor de varios libros y estudioso de la Biblia, dice: “La división común de separar los Salmos en cinco partes se basa en la doxología y/o en el ‘amén’ que aparece al final de los salmos 41(40), 14; 72 (71), 18–20; 89(88), 53; 106(105), 48; y el Salmo 150 en su totalidad.

En mi blog sobre el Gloria (Gloria in Excelsis Deo), me referí al Gloria como una doxología formada por los vocablos de origen griego, “alabanza” y “palabras”. Se le llama Doxología Mayor para distinguirla de la oración Gloria al Padre (gloria patri). Pero aquí, al final de la Plegaria Eucarística, viene otra doxología y, entonces, es buena idea reflexionar sobre este tipo de alabanza, en general, antes de ver cómo se aplica en este momento de la Misa católica. 

Las doxologías, por lo general, se dirigen a Dios; tal es el caso del Te Deum y Las Alabanzas Divinas (Alabanzas al Santísimo Sacramento). Pero también se pueden dirigir a la Bienaventurada Virgen María, como vemos en numerosos himnos atribuidos a San Efrén el Sirio (diácono, poeta del siglo IV).

Variaciones de la Doxología

La forma de la doxología varía ampliamente. Vamos a desglosar una de ellas para poder entender la que aparece al final de la Plegaria Eucarística. Especialmente, entre las comunidades protestantes se conoce perfectamente la doxología hímnica escrita por el obispo anglicano, Thomas Ken (1637–1711).

Con gozo, gratitud y amor.

Himno matutino:
Despierta, alma mía, y con el sol
La carrera del deber diario comienza,
Sacude tu embotada pereza, y levántate temprano,
Para pagar tu sacrificio matutino.
Alaba a Dios, de quien emanan todas las bendiciones.
Alabadle todas las criaturas aquí abajo:
Alabadle, allá arriba ejércitos celestiales.
Alaba al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu.

Como escritor de himnos, claramente conmovió a muchos, la composición anterior se posiciona en uno de los momentos centrales de la “edad de oro” de los himnos, colocando al Obispo Ken junto a luminarias como Isaac Watts. Esta composición, ahora del dominio público, en su origen fue la última estrofa del himno “Despierta, Alma Mía”. Pero, ahora se usa por sí sola al final de muchos servicios; o como himno de la noche; e incluso, como himno matutino; y como doxología final en himnos como "All People that on Earth Do Dwell." En todos estos casos se canta con la melodía escrita por el compositor francés Louis Bourgeois (1510–1559). 

En la tradición afroamericana, también se conoce, pero generalmente se canta con una melodía diferente. Según James D. Smith III, profesor de Historia de la Iglesia, el Obispo Ken quedó huérfano a temprana edad, fue uno de los académicos de Winchester College, y, por lo tanto, era una criatura de su tiempo. Aunque fue uno de los favoritos del rey Charles II (r. 1649–1651 y 1660–1685), el Obispo Ken fue uno de los siete obispos que rehusó publicar la Declaración de Indulgencia del rey James II (Jacobo II, r. 1685–1688), en parte porque le daba consuelo a la Iglesia Católica Romana.

En cualquier caso, este himno en forma de doxología, quizá, con la excepción de “Amazing Grace” (“Asombrosa Gracia” o “Divina Gracia”), podría ser el himno más utilizado de toda la música de la Iglesia. Es ciertamente, la doxología más popular, al grado de que el artista contemporáneo Phil Wickham titula su versión, simplemente, “Doxología y Amén”. También se ha convertido en una pieza muy necesitada dentro de la música litúrgica. El sitio web Hymnary.org cita 825 himnos que incluyen este texto. El New Century Hymnal adaptó el texto como una alabanza a Dios, nombrando a cada una de las partes de la Santísima Trinidad. Voices United: The Hymn and Worship Book of The United Church of Canada‎, hace el texto “incluyente” e incluye versiones en francés, chino, Cree, moicano, japonés y español. Mientras que el himnario anglicano, Common Praise, simplemente lo llama “Doxology” (Doxología) y ofrece tres alternativas en francés e inglés, además del texto original. Entonces, al volver al grupo “doxología/amén, el cual funciona como un rito de conclusión de la Plegaria eucarística, acompañado de la elevación conjunta del cáliz y la hostia, tenemos que entender que la noción de una doxología está profundamente engranada en el culto cristiano, y tiene que ser parte integral de nuestra alabanza común.

La Doxología en el Misal Romano

El texto de la doxología en las versiones en inglés, latín uy español del Misal Romano, son como sigue:

 

  1. Per ipsum et cum ipso et in ipso
  2. est tibi Deo Patri omnipotenti,
  3. in unitate Spritus Sancti,
  4. omnis honor et gloria,
  5. per omnia sæcula sæculorum.

 

 

  1. Through him, and with him, and in him,
  2. O God, almighty Father,
  3. in the unity of the Holy Spirit,
  4. all glory and honor is yours,
  5. for ever and ever.

 

 

  1. Por Cristo con él y en él
  2. A ti Dios Padre omnipotente,
  3. En unidad del Espíritu Santo,
  4. Todo honor y toda gloria,
  5. Por los siglos de los siglos.

 

 

La traducción, especialmente, en español, es casi literal. En inglés, est tibi (it is for you/A ti, no aparece en la segunda, sino en la cuarta línea, y luego la frase “for ever and ever” (“for all the ages of ages”), “Por los siglos de los siglos” la cual traduce (per omnia saecula saeculorum). Reitero, para que lo tengamos claro, en inglés, ‘him’ en la oración es Cristo el Hijo. En español, lo dice claramente: “Por Cristo…” Es el sacrificio de Jesucristo lo que celebramos; y, por lo tanto, en el desarrollo de la Institución narrativa, es por Cristo, con él y en él que honramos y alabamos a Dios. Es una celebración continua del Tiempo de Pascua, durante todo el año.

Así como en el Acto Penitencial, cuando decimos: “Cristo, ten piedad”, no “Dios, ten piedad”, nuestra alabanza al Padre está íntimamente asociada con el misterio pascual, con la noción de que, aunque Jesús sea totalmente humano, también es Dios, Cristo nuestro Salvador. Esta forma de alabanza resume las verdades antiguas que toda alabanza es para el Padre, el Hijo, en unidad con el Espíritu Santo. ¡Es algo grandioso!

Es grandioso que en los 70s, se hizo costumbre que en muchos lugares, la asamblea y el sacerdote cantaran la doxología. Pero, este intento de aumentar la participación de la asamblea hacía que el ‘amén’ fuera menos potente que la respuesta del pueblo. Por eso, aquella costumbre se fue perdiendo para que el amén sea más fuerte. ¡Amén! 

La Doxología y otras oraciones

Puesto que la doxología es una fuerte declaración de fe, una miniatura del Credo de los Apóstoles, clama una respuesta. Pero en la historia del Canto Gregoriano (canto llano), el ‘amén’ al final de la Plegaria eucarística nunca tuvo la misma importancia del Kyrie Eleison, Credo Niceno, Santo o el Cordero de Dios. Antes de la reforma de la liturgia y de la celebración en inglés, el Amén y la Oración del Señor (Padrenuestro) no formaban parte del arreglo musical de la Misa, puesto que la asamblea no las recitaba o cantaba con el sacerdote. Pero, aun hoy, durante la Misa en forma Extraordinaria, con frecuencia el sacerdote canta estas partes solo.

El Gran Amén e Incorporación de la Doxología

El término ‘Gran Amén’ ya no se usa y no aparece en el Misal Romano. El amén al final de la Plegaria eucarística, y en la culminación de la doxología, debe ser una ocasión especial para la alabanza dentro de la Misa. En este caso el ‘amén’ no es sólo una afirmación de la fe, es un modo de decir: “¡A Dios nuestro Salvador Alabanza y Honor!” o, “¡Te alabamos, Dios nuestro!”.

Entonces, ¿cómo deben colaborar juntos los sacerdotes y músicos pastorales, como responsables del culto, para hacer que este momento sea vivido como una gran experiencia del Poder de lo sagrado?

Cantar la doxología y el “amén, amén, amén” dar paso a un maravilloso momento de transición para entrar en el Rito de Comunión, con el Padrenuestro y la Paz, como la transición que se hace con el Gloria (Gloria in Excelsis Deo) para, luego, entrar en la Liturgia de la Palabra.

Glenn CJ Byer
Glenn CJ Byer

Glenn CJ Byer es autor de artículos y libros con temas litúrgicos y sobre el significado de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, preparación del Matrimonio, la renovación de iglesias y la unción de los enfermos. Es conferencista sobre el papel que desempeñan los ministros laicos en la Misa.

Esta serie de entradas de blog pretende ofrecer una mirada más profunda a varias de las partes que se suelen cantar durante la Misa, así como su origen, historia, uso actual, etc. Descubra más de esta serie: 

 

Para una lista completa de los arreglos musicales para la Misa en español y bilingües que ofrece OCP, lo invitamos a ver nuestra página arreglos para la Misa AQUÍ.